Tésis presentada ante Jurado Internacional, año 2007.
Instituto Argentino de Osteopatia.
CONCLUSION:
La esfera de la osteopatía tradicional representa en el campo de la salud, uno de los avances realizados en el tratamiento y control de los problemas que afectan directamente el bienestar de las personas. En ese sentido, compromete una práctica responsable de parte de los profesionales idóneos que tienen frente a sí, la tarea de lograr un impacto positivo entre quienes asisten a la consulta.
En este orden de cosas, los conceptos manejados desde la práctica de la osteopatía tradicional revisten características orientadoras, junto a las teorías que sirven para abarcar las explicaciones contenidas en las relaciones de variables que encierra. Así entendidas las bases fundamentales establecidas entre las explicaciones teóricas y la práctica particular cotidiana, se logran resultados previsibles, además de responsables y controlables.
A la osteopatía tradicional se la entiende como una medicina de concepto global basada en una filosofía, una ciencia y un arte. Como sistema terapéutico se funda sobre bases científicas: anatomía, fisiología, biofísica, biomecánica, bioquímica, etc. Descansa sobre leyes naturales y principios que gobiernan la vida, integrando desde un abordaje holístico las dimensiones: cuerpo, mente y espíritu. Por ello, se la puede considerar como un enfoque que busca un impacto real en la persona como un todo, a partir de la solidaridad de sus elementos para abarcar una unidad compuesta por multiplicidad de elementos, visibles y o no tan observables desde las limitaciones del ser humano.
En este sentido, cabe aclarar los aspectos que se vinculan al auxilio representado por la tecnología, cuando de la observación inmediata limitada se trata. La tecnología es entendida como un conjunto herramental – compuesto de conocimientos y elementos diversos – que sirven al logro de objetivos limitados desde el ser humano solo. Por medio de la tecnología, se multiplican cada vez más, las posibilidades de observaciones y acciones de alcance importante.
En esta línea de pensamiento, se inscribe la percepción del campo bioelectromágnético, componente importante de este trabajo de investigación, a partir de los alcances que se han develado en el diagnóstico del estado general de las personas. Las imágenes alcanzadas con esta tecnología e inaccesibles a la simple observación, representan las alteraciones del organismo, sobre todo, en aspectos relacionados con la energía vital de las personas.
A partir de esta serie de premisas, se ha desarrollado el objetivo general de esta investigación, logrando evaluar el efecto de la práctica osteopática sobre el paciente con dolor articular, sin diagnóstico de patología específica, a partir de las modificaciones registradas en el campo bioelectromagnético antes y después de una sesión y a mediano-corto plazo (intervalo de tiempo de entre 7 y 15 días). En este sentido, como fuera desarrollado precedentemente, uno de los grupos que conformaron la muestra empírica de este trabajo – grupo A – ha generado como efecto de la práctica osteopática una mayoritaria disminución de la frecuencia cardiaca, una mayoritaria disminución de la presión arterial y una mayoritaria disminución del nivel de dolor, con el agregado de haber observado que ello se reflejaba en las modificaciones apropiadas registradas en el campo bioelectromagnético.
En cuanto a los objetivos secundarios, se ha podido determinar si la bioelectrografía es un instrumento adecuado para el seguimiento de la evolución de los pacientes en tratamiento osteopático. Se trata de una tecnología apropiada, desde el punto de vista instrumental, que demanda de un cuidado detallado de su operatoria para generar datos confiables y fidedignos. Teniendo presente a esta serie de recaudos, se cuenta con el resultado de observaciones que registran en detalle los aspectos energéticos, sus modificaciones, niveles de vitalidad y susceptibilidades a los estímulos externos. En este sentido, el tratamiento osteopático es entendido como un estímulo externo generado desde el especialista para contribuir a la mejor estabilidad de los pacientes que concurren a la consulta.
Otro de los objetivos secundarios propuesto, se basa en poder preparar el terreno para futuras investigaciones comparativas entre osteopatía tradicional y otras terapias donde se utilice la bioelectrografía. Por medio de este objetivo científico, logramos dar una idea cabal de la manera como contribuye esta tecnología al análisis objetivo de los impactos entre las distintas terapias aplicables al ser humano. Por una cuestión de limitaciones necesarias a cualquier tipo de estudio científico, se ha considerado la osteopatía tradicional, la fisioterapia convencional y la ausencia de terapias reemplazadas por el descanso (muchas veces, contemplada por los pacientes con dolor como una forma de “terapia” para aliviar dolencias). Las mediciones efectuadas desde la bioelectrografía, han mostrado diferencias importantes para cada una de las acciones terapéuticas, cuestión que contribuye a la ciencia en las comparaciones realizadas, además de dejar entrever nuevas aplicaciones para futuros trabajos de investigación.
Finalmente, el último de los objetivos secundarios de establecer analogías entre las mediciones con electrocardiógrafo, tensiómetro, escala analógica visual y bioelectrografía, también ha sido completado en el estudio. Este complemento es el que nos indica los cambios que efectivamente se registran con el uso de las distintas tecnologías, en los pacientes analizados, desde los principios establecidos por cada una de ellas. En este sentido, la osteopatía y la fisioterapia muestran similares impactos en las mediciones del electrocardiógrafo, tensiómetro y la escala analógica visual. Sin embargo, la bioelectrografía por sus mismos principios basados en los cambios energéticos, ubican al tratamiento osteopático en un espacio de relevancia positiva para los pacientes, a partir de su enfoque global y causal de la sintomatología padecida.
Por esta serie de elementos desarrollados en el cuerpo del trabajo desenvuelto a lo largo de sus apartados, se confirma la hipótesis planteada que explica en forma causal el comportamiento del campo bioelectromagnético de los pacientes, como el que permite realizar un seguimiento de los efectos del tratamiento osteopático.
En lo que hace a las variables que contiene la hipótesis, se tiene por un lado, que las modificaciones sobre el campo bioelectromagnético de los pacientes resultan observables y analizables por medio del auxilio de la tecnología, así como de las investigaciones que asentaron sobre bases sólidas el entendimiento de sus dimensiones. Por otro lado, la otra variable de la hipótesis, refiere al seguimiento de los efectos del tratamiento osteopático, demostrado en la aplicación real de la muestra, consistente en tomas anteriores y posteriores relacionadas con el perfil de las personas en consulta que se incluyeron en cada grupo.
Con este avance en las conclusiones, se puede responder la pregunta del problema planteado. Esta pregunta establece lo siguiente: ¿Las modificaciones registradas sobre el campo bioelectromagnético de los pacientes permiten hacer un seguimiento de los efectos de la sesión osteopática? Desde el momento del manejo apropiado de la tecnología, con su base conceptual explicativa, el especialista que interviene en la sesión osteopática tiene una herramienta de control que registra los efectos logrados en la sesión, cuyos alcances llegan a la representación del campo energético que importa determinar. Otro tipo de mediciones, lamentablemente, por estar basados en otros principios ideados para otras utilidades, presentan litaciones en este sentido. A partir de las necesidades propias de la clínica osteopática de control, seguimiento y conocimiento de cada vínculo establecido con el paciente, y dadas las limitaciones de los seres humanos desde el alcance de los sentidos, las modificaciones registradas sobre el campo bioelectromagnético son realmente un instrumento de valor suplementario.
Para cerrar este estudio, se establece que la práctica de la osteopatía tradicional induce una respuesta homeostática por parte del sistema nervioso autónomo, en forma de señal bioeléctrica. Esta respuesta puede ser registrada por distintos indicadores.
El electrocardiograma permite estudiar la variabilidad de la frecuencia cardiaca. La variabilidad de la presión arterial, por su parte, es un indicador medible de respuesta fisiológica. La escala analógica visual indica la intensidad del dolor.
Por otro lado, la bioelectrografía es una rama de la bioelectricidad que estudia la representación holográfica de los campos bioelectromagnéticos que emanan de las yemas de los dedos. En las yemas de los dedos, entonces, existe información de circuitos energéticos corporales correspondientes a estructuras y funciones orgánicas.
El holograma del cuerpo físico se capta a unos 20 a 35 mm de la piel; cambia de color, tamaño, aspecto y forma según las variaciones orgánicas y estado de salud de las personas.
Por tales motivos, se ha intentado indagar sobre la posible utilización de la bioelectrografía en Buenos Aires, Argentina, como herramienta de diagnóstico global, junto a otros indicadores de variabilidad y de seguimiento de pacientes durante el tratamiento osteopático tradicional.
La ciencia moderna define el campo bioeléctromagnético como un conjunto de campos de energía en interacción con la vida y las actividades del hombre, sus relaciones con otras personas y el mundo circundante.
La práctica osteopática se aplica a los tejidos vivos, busca las causas de lesiones funcionales y desajustes vitales, restricciones de movilidad y motilidad, guiando a las fuerzas de la naturaleza hacia su propia homeostasis.
El cuerpo humano genera una amplia variedad de señales bioeléctricas, provocadas por la actividad química inherente a las funciones de nervios y músculos. El corazón, influenciado por el control autónomo, conduce a un patrón característico de variaciones de voltaje. Los potenciales se generan a nivel celular, es decir, cada una de las células es un diminuto generador de voltaje.
El registro de la variabilidad de la frecuencia cardiaca con el electrocardiógrafo es importante desde el punto de vista de la práctica clínica y de la investigación.
El sistema nervioso autónomo es sobre todo un sistema eferente e involuntario, que transmite impulsos desde el sistema nervioso central hacia los órganos periféricos. Estas acciones incluyen el control de la frecuencia cardiaca y la presión que ejerce la sangre contra la pared de las arterias. La presión arterial es medible con el tensiómetro convencional. Esta presión es imprescindible para que la sangre circule por los vasos sanguíneos y aporte el oxígeno y los nutrientes a todos los órganos del cuerpo, a fin de regular funciones tan importantes como la digestión, circulación de líquidos (sangre y linfa), respiración y metabolismo.
Por otra parte, el dolor articular es una experiencia emocional (subjetiva) y sensorial (objetiva), desagradable asociada a una multiplicidad de causas o lesiónes tisulares, siendo el síntoma más frecuente por el que consultan los pacientes. Se trata de un "sistema de alarma" que compromete a todo el organismo y en el que intervienen: el sistema nervioso periférico y central, el sistema nervioso vegetativo, el sistema endócrino, factores psicológicos que se refieren a la personalidad del sujeto que experimenta el dolor, factores históricos, ambientales y circunstanciales. La escala analógica visual permite registrar el nivel de dolor articular.
Se denomina bioelectrografía a un sistema electrofotográfico capaz de plasmar en una imagen, las emanaciones de energía de cualquier objeto u organismo. Aplicando un campo eléctrico de alta frecuencia entre el objeto que se fotografía y el papel fotográfico. El campo eléctrico crea una zona ionizada alrededor del objeto que se plasma en la película fotográfica.
Los equipos que más fielmente captan el campo bioelectromagnético son las cámaras de bioelectrografía Kirlian. El efecto Kirlian está definido científicamente como la observación por medio de aparatos del halo luminoso que surge cerca de la superficie del objeto estudiado, al colocarlo en un campo eléctrico de alta tensión. Este efecto fue denominado por la física como “efecto corona”.
El conjunto de los conceptos y principios enunciados son la base sobre la que se ha desarrollado la investigación, llegando a dar resultados importantes que se entiende, contribuyen a la práctica responsable de la osteopatía tradicional. Esta integración de principios son los que conformaron la base del trabajo en su conjunto.